La mayor parte de Oceanía se encuentra comprendida entre los trópicos, factor que condiciona de forma determinante su climatología. Dejando aparte las variaciones zonales derivadas de la mayor o menor continentalidad, de la influencia del mar y de la altitud de las regiones de montaña, el clima predominante es el tropical, caracterizado por altas temperaturas y la abundancia de precipitaciones.
En Polinesia, la influencia de los alisios suaviza las temperaturas, que oscilan durante todo el año entre 20º C y 24º C; las precipitaciones son más abundantes en la vertiente opuesta a los citados vientos. En Micronesia, los rigores térmicos también se suavizan por la acción de los alisios y por la influencia marina, y en Melanesia, el clima es típicamente tropical.
La única variedad climática notable se da en Australia, donde predomina la aridez, salvo en la región sudoriental que goza de un clima templado y húmedo; el gradiente térmico oscila entre los 10º C, en invierno, y los 30º C en verano, y las precipitaciones, escasas en general, aumentan desde el interior hasta el litoral.
En Polinesia, la influencia de los alisios suaviza las temperaturas, que oscilan durante todo el año entre 20º C y 24º C; las precipitaciones son más abundantes en la vertiente opuesta a los citados vientos. En Micronesia, los rigores térmicos también se suavizan por la acción de los alisios y por la influencia marina, y en Melanesia, el clima es típicamente tropical.
La única variedad climática notable se da en Australia, donde predomina la aridez, salvo en la región sudoriental que goza de un clima templado y húmedo; el gradiente térmico oscila entre los 10º C, en invierno, y los 30º C en verano, y las precipitaciones, escasas en general, aumentan desde el interior hasta el litoral.
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